BOOK-CROSSING

Hay un fenómeno que me fascina aún más que los agujeros negros, el túnel de aceleración de partículas o los regates de Cristiano Ronaldo, y es el fenómeno “book-crossing”. Para los menos leídos, “book-crossing” es ir dejando tirados por ahí los libros que ya has leído para que otro menos leído que tú se los lleve y los lea. Conociendo el amor que profesan los españoles a lo ajeno, lo primero está garantizado, aunque lo último, ya no tanto. Resulta que el pasado miércoles, con el fin de consumir mis horas de asueto a las que me condena mi desempleo como actor de teatro, decidí estirar las piernas regalándoles un paseo matutino. Y caminando, caminando, me encontré de bruces sentado en el banco de una plazuela con el escritor Jorge Bucay. Corrijo, no era Jorge Bucay en persona, sino en forma de libro. Para los menos leídos (insisto de nuevo), Jorge Bucay es el autor argentino que ha metido en vereda a miles y miles de lectores con una colección de libros sobre autoestima que empiezan casi igual. Que si “El camino de la autodependencia”, “El camino del encuentro”, “El camino de las lágrimas” y otros tantos caminos que llevan al abismo de la espiritualidad, al que puedes caer si no te andas con ojo y tropiezas en el primer párrafo. Al ver el libro haciéndome ojitos, no pude evitar tomarlo en mis manos. Su título, como no podía ser de otra manera viniendo de Bucay: “El camino de la felicidad”. Como pertenezco al grupo de españoles amigos de lo ajeno, me lo llevé. Pero como también soy de esos españoles muy leídos, lo abrí para ojearlo. En la primera página, y con letra manuscrita se podía leer: “Para la persona que más quiero en el mundo. Con todo mi amor, Merche.” Regalar un libro está muy bien. Todos lo hemos hecho alguna vez en la vida y dedicarlo a la persona obsequiada, está aún mejor. Pero hacerlo del modo en el que lo hacía “Merche”, eso sí que no tiene precio. Al leer la dedicatoria, sentí renacer mi vocación de actor y desee convertirme por un momento en la persona que Merche más quiere en el mundo. Interpretar escenas de días felices junto a ella o las noches interminables haciendo el amor hasta caer exhaustos. Viajar a paraísos exóticos con playas nudistas, bebiendo daiquiris sin parar y viendo atardeceres mejilla con mejilla. ¡El papel soñado por todo actor! Si alguien te regala un libro titulado “El camino de la felicidad” y te lo dedica diciendo que eres “la persona a quien más quiere en el mundo” ya puedes dejar el pabellón bien alto cada día (y cada noche) para que eso dure siempre. Aunque algo gordo debió suceder entre Merche y su “persona que más quiero en el mundo” para que la dedicatoria haya caído en mis manos. Por desgracia no menciona nombre alguno. Quizá esa persona nunca haya existido, o quizá soy yo mismo y no me he dado cuenta. Aunque lo que sí ha conseguido la tal Merche es hacerme soñar por instante. A parte del “bookcrossing”, aún hay otro fenómeno que me fascina más que ningún otro: Hacer feliz a alguien, te hace feliz a ti. Eso lo sabía muy bien Merche. Por eso, junto a su nombre en la dedicatoria he puesto el mío y he devuelto el libro al banco donde lo encontré. Puede que alguien lo coja y como yo, halle el camino de la felicidad sin pasar de la primera página.

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