EL FACEBOOK

Lo bueno de internet es que si controlas un poco lo de navegar te sientes como pez en el agua, aunque en el caso de las redes sociales, eres más bien como un atún cuando se levanta la veda. Acabo de quedar con una chica recién divorciada que he conocido en el Facebook. Tras ver todo su perfil, los perfiles de sus amigos y los perfiles de los amigos de sus amigos, me he lanzado a preguntarle eso de: “¿Y si quedamos a tomar una caña?” Y me ha dicho que sí. Es lo que tiene estar “on line”, que al apretar “enter” es como si dijeras “Sí, quiero” en el altar. Al hacerlo sabes que ya no hay marcha atrás y si escuchas lo que dice tu yo interno, tampoco habrá marcha en mucho tiempo, pero aún así, aprietas la dichosa tecla.

Las ventajas de conocer a alguien por Facebook es que su currículum vitae viene avalado por docenas y docenas de fotografías. Imágenes con personas en todo tipo de parajes y toda clase de posturas que dicen ser tus amigas, aunque sólo sea por esa foto que cuelgan en la red, que nunca se está seguro de si es suya o de su vecino de arriba.

Yo también he puesto una foto que no es mía, bueno, es de mí, pero de hace diez años, cuando aún no asomaba el cartón, no tenía bolsas en los ojos y mi barriga era una tabla de lavar como las que usaba mi abuela en el pueblo. Si hubiera puesto una foto de ahora, seguramente el servidor de Facebook la hubiera rechazado por falta de resolución. El caso es que la foto que he puesto ha funcionado, al menos para concertar la cita de hoy. Si luego al vernos, ella no me reconoce siempre puedo irme por donde he venido sin tener que dar explicaciones a nadie. Menudo invento el Facebook. He pensado en abrirme tres perfiles. En uno decir que soy una persona sensible, amante de los animales y concienciada con el medio ambiente. Así atraeré a las hippies que tienen fama de liberadas. En otro poner una foto de mi etapa bohemia para contactar con las universitarias de la facultad de Bellas Artes y en el tercero escribir que he sido alumno de los mejores colegios de Kanfor o Kembrich o como se diga. Espero que no se le haya ocurrido a nadie la misma idea, o al menos que no se le haya ocurrido a la chica recién divorciada con la que he quedado a tomar unas cañas. Aunque viendo su foto, la verdad es que se parece mucho a mi exmujer cuando estaba en tercero de BUP. Ay…Señor…Lo que hay que hacer.

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