ADIÓS A LA CRISIS

La actual crisis económica tiene multitud de colores. El color negro de los días negros, el blanco de las noches en blanco, el rojo de los números rojos…en fin, que con la situación económica, el arcoíris ha llegado a nuestras vidas como si cada día fuera el día del orgullo gay. Caminando por la calle también puedes adivinar el color de la crisis en el rostro de cada ciudadano con el que te cruzas. Si vas en el metro, la mayoría de los rostros están de color morado por el asfixie que supone no llegar a fin de mes, los que están de color amarillo es porque acaban de revisarles la hipoteca, los que lo tienen marrón suelen ser los parados y desempleados, casi todos por llevar meses en la cola del INEM esperando bajo un sol de justicia (de injusticia, mejor dicho). Y los jóvenes que se incorporan al ámbito laboral, esos suelen tenerlo verde, pero por la ira que supone verse obligados a emigran a un país donde no cuestionan su alta formación y experiencia. Y finalmente están los banqueros sin escrúpulos, los políticos ineptos y los intermediarios con un hueco en el pecho en el lugar donde suele ir el corazón. Para esa casta la vida es color de rosa, aunque es difícil verles la cara para cerciorase. Más que nada porque aparte de no usar el transporte público, tampoco les da por mezclarse con la gente. Ellos ya se mezclan entre sí. Y en España desde hace siglos sabemos lo que pasa cuando te mezclas con los de tu misma sangre, que al final no sale nada bueno. Si todos éstos que viven en un mundo por encima del bien y del mal mirasen de vez en cuando hacia abajo se darían cuenta que lo importante no es lo alto que te lleve la avaricia, sino que cuando ya no se pueda ascender sólo queda bajar. Que se lo digan a Rodrigo Rato, por sólo poner un ejemplo. Para algunos directivos de banca la caída les importa bien poco, utilizaron los ahorros de millones de ciudadanos como si fuera gas metano para hinchar la burbuja inmobiliaria y ahora que ha explotado descienden en caída libre para aterrizar sobre los tejados de las miles de viviendas desahuciadas en lugar de estrellarse contra el suelo que sería lo suyo. Por eso tampoco tendremos la oportunidad de verles las caras cuando se den de bruces. Desde el suelo sólo se puede ver con claridad lo que hay a tu altura y en mi caso sólo veo caras, eso sí, de muchos colores, como los del arcoíris. Y si sale el arcoíris es porque tras el chaparrón tarde o temprano volverá a lucir el sol. Y el sol, sale para todos. Ánimo.

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