WOODY ALLEN

Acabo de ver la peli “Blue Jasmine” de Woody Allen. Para quien no sepa de qué va, es la historia de una mujer de la alta sociedad neoyorquina que pierde el norte cuando su vida emocional y sobretodo financiera se va al traste (iba a decir a tomar por culo, pero lo he tachado no sea que me acusen de malhablado). Podríamos buscar paralelismos entre el personaje de Jasmine que magníficamente interpreta la actriz Cate Blanchet y el papel de nuestra infanta Cristina. Digo “nuestra” para que no se me ofendan los monárquicos (que haberlos haylos) y también para que los republicanos sepan de qué Cristina hablo concretamente. Desconozco por completo si los maridos de ambas mujeres, tanto el real como el irreal (ahora no sé clarificar a cuál de los dos me refiero) coinciden en algo, pero el caso es que da la impresión de que Woody se inspiró en el “nuestro” para definir el papel que, al igual que Cate Blanchet, magníficamente interpreta el actor Alec Baldwin. Para dar más pistas, Baldwin hace de marido estafador que vive como un rey a costa de engañar a los de su entorno más cercano, empezando por su propia esposa. Les suena de algo, ¿verdad? En la película, la pobre Jasmine vive la vida loca sin preguntar a nadie de dónde proviene el dinero para llenar el armario de trajes Chanel, Carolina Herrera y Oscar de la Renta que luego luce en fastuosas fiestas. Su marido, también vive la vida loca coleccionando automóviles Mercedes vintage, pero sabiendo que el dinero con el que los paga proviene de empresas de dudosa legalidad y de cuya titularidad es su mujer. De nuevo, les suena de algo, ¿verdad?. Todo sobre ruedas, y nunca mejor dicho, hasta que un lío de faldas de él hace que ella pierda los papeles y haga entrar en acción al FBI. Eso ocurre en la película, porque no me imagino a “nuestra” Cristina llamando a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado para que empapelen a su marido en un acto de despecho, más que nada porque, al igual que Jasmine, tampoco le constaba nada de lo que hacía su marido, ni dentro ni fuera de casa, a pesar de dormir en el mismo colchón, que ya tiene tela el asunto.

Es lo que tienen los guiones de las pelis de Woody Allen, que a pesar de estar escritos en inglés, se entiende todo perfectamente. Por cierto, no quería estropearles la película, o hacer un “spoiler” como se dice ahora. Bastaría con poner el telediario y ver la realidad de algunos miembros de la monarquía española. Esa realidad que el talento de Woody Allen sabe transformar en cine para dejarnos con la boca abierta. Siempre y cuando podamos abrirla aún más después de escuchar las noticias, claro. Qué triste todo.

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