LEER EMBELLECE

La última vez que vi la tele pública, echaban una peli de esas que ponen en “prime time” que tenía a un hombre trajeado como protagonista con el don de leer la mente de las personas. Por tener, tenía lo que todas las pelis que nos llegan de Hollywood tiene que tener. Es decir, puñetazos, disparos, bombas y explosiones de todos los tamaños. La peli que vi, entretener, lo que se dice entretener, entretenía. Pero no creo que aportara mucho a los espectadores, ni creo que les hiciera mejores personas. Aunque a juzgar por la audiencia, parece ser que tuvo éxito. Me gustaría que pusieran otro tipo de películas más del gusto mío o al menos de los que son como yo. Pero como no soy el responsable de los contenidos de la parrilla de ningún canal de televisión, hago lo que todo el mundo hace cuando se sienta en el sofá, o sea, encender la tele y desenchufar la mente. Con la llegada de la tedeté, la cosa no es que haya mejorado mucho, casi al contrario, te entran ganas de desenchufar la tele y encender la mente. Por eso ahora estoy leyendo más que nunca. Prefiero imaginarme por mí mismo los puñetazos, los disparos, las bombas y las explosiones en las páginas de un libro que digerirlo todo junto inyectado en las venas oculares. En el tiempo que antes veía a Bruce Willis acabar con una banda formada por trescientos malhechores, ahora me leo trescientas páginas de un libro. Lo que me sale a un malhechor por página, y eso sin haber disparado un tiro tal y como lo hace John McClane en la Jungla de Cristal 1, en la 2, la 3, la 4, la 5 y la 6. No sé si hay parte 6, pero seguro que el año que viene nos sorprenden y la estrenan con un apellido tipo “Reload”, o “Revenge” o “Realgo”.

Entiendo perfectamente el éxito que tienen ese tipo de películas entre los trabajadores/as que al llegar a casa se desploman en el sofá tras una dura jornada de trabajo. Debe ser porque los espectadores/trabajadores se sienten identificados con el señor Willis y se imaginan a sí mismos las mil y una maneras de eliminar a su jefe (trescientas maneras concretamente). Puede que a mí me esté pasando lo mismo y por eso me tragué de cabo a rabo la peli del hombre trajeado que leía la mente de las personas. Si yo tuviera ese don, sabría lo que piensa mi jefe y así encontrar el momento adecuado para pedirle un aumento de sueldo. Hasta que llegue ese momento, he decidido leerme el último libro que ha sacado Arturo Pérez-Reverte que viene con lo que toda peli de Hollywood viene de serie pero ambientado en la época de Quevedo. Cuando lo termine se lo voy a recomendar a mi jefe, aunque como él sea de uno de los miles de espectadores que también vio la peli del hombre trajeado que lee la mente seguro que descubre mis intenciones y ordena mi despido procedente argumentando que la lectura es una actividad de alto riesgo para la salud de los que hay a mi alrededor. Leer es peligroso, que lo sepáis.

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