FOTOS DE GENTE HACIÉNDOSE FOTOS

Hago fotos de gente haciéndose fotos. Veo a una persona haciendo una fotografía a otra y soy yo quien hago una foto a las dos. Las colecciono. Debo de tener como unas doscientas imágenes, más o menos. Allá donde quiera que vaya, encuentro a alguien inmortalizando a otra persona, pero.. ¿quién inmortaliza al fotógrafo en el acto de inmortalizar? Pues yo. Pero ellos no lo saben. Están más pendientes de salir mejor en su foto que en la mía. Y es normal. Yo haría lo mismo. Además, ninguno se da cuenta de lo que está haciendo cada uno. Cada cual a lo suyo. Ellos a su foto y yo a la mía. Quizá por eso las personas se hacen fotos entre sí, para acordarse después de que estuvieron en el momento justo en el lugar adecuado y con la persona correcta. O quizá lo hacen para justificarse ante familiares, amigos y menos amigos que realmente estuvieron allí. ¿Quién de aquellos que no fue a tu boda se creería que te has casado con aquella chica o ese chico sino no fuera por las fotos de la ceremonia? Para eso sirve el álbum, para dar testimonio, como el cura, que también está allí para dar testimonio, o mejor dicho, dar fe. Aunque él lo hace ante Dios, por lo que podemos afirmar sin temor a equivocarnos, que él es la cámara fotográfica del Grandísimo. Podría decirse que Dios enfoca en las alturas y el cura aprieta el disparador a ras de suelo. Aunque con tanta distancia, no me extraña que algunos matrimonios salgan desenfocados, pero mejor dejemos ese tema para otro momento y sigamos con el asunto de las fotos.

Hacer una fotografía de alguien haciéndose una foto, es la imagen de una imagen para el recuerdo, o sea, metalenguaje fotográfico en estado puro. Del mismo modo que el ser humano es el único ser sobre la tierra capaz de hablar sobre su lenguaje. Lo que yo hago es algo parecido, pero usando una cámara de fotos en lugar de la lengua. Repasando todas las fotos, tengo recuerdos de recuerdos de hombres y mujeres sujetando la torre de Pisa, agarrando la Torre Eiffel con la punta de los dedos, en la plaza del Obrigado (del Obradoiro, perdón); también fotos de personas besando el disfraz de Mickey Mouse (con un hombre dentro) en Eurodisney y hasta en la manifestación del Nunca Mais. Que ya hace falta valor hacerse una foto en una manifestación que luego encima no sirvió para nada y apenas nadie recuerda, incluyendo los propios gallegos que pasaron de hablar en voz baja a poner el grito en el cielo por el desastre del Prestige y después siguieron votando a los de siempre. Pero como dijo Manolete, “hay gente pa tó”, hasta para hacer fotos de gente haciéndose fotos. Qué raro es el ser humano.

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