ME VOY DE VACACIONES

Me voy de vacaciones. Como lo oyen, bueno, mejor dicho, como lo leen. Me voy de vacaciones, además de ser una frase de gran repercusión, es una declaración de intenciones a la altura del texto de la Constitución Española del 78, que también es una declaración de intenciones llena de frases de gran repercusión. Es en vacaciones cuando presuponemos vamos a llevar a cabo todo eso que no hacemos de modo habitual el resto del año, como por ejemplo, leer mucho, descansar mucho, comer mucho y beber mucho. Bueno, corrijo una cosilla, lo de beber mucho sí que lo hacemos a lo largo del año, especialmente cada fin de semana. Pero siendo realistas, es en el periodo estival de descanso cuando pocas veces pasamos del primer capítulo del libro, nos pegamos unas palizas de muerte al volante para llegar a la playa y una vez allí, lo de comer mucho se reduce a ir de vez en cuando al chiringuito a por la tapa acompañada de una caña mal tirada o una lata de cerveza del Carrefour tirando a calentorra. Por lo que leer mucho, descansar mucho y comer mucho se queda simplemente en una intención sin declaración de por medio. La diferencia entre lo que se termina haciendo en vacaciones y lo que empieza diciendo la Constitución Española está en que las intenciones del verano duran entre quince días o un mes y las de la Constitución lleva intentándose llevar a cabo casi cuarenta años. Que digo yo que cuarenta años es tiempo más que suficiente para que un puñado de propósitos se hayan cumplido, ¿no?

Si miran bien, en el artículo 47 dice que los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo el derecho de todos los españoles a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Pero viendo el número de desahucios de los primeros tres meses de 2015 (18.869 para ser exactos), no sé si el artículo 47 es como lo de leer mucho y descansar mucho cuando llegan las vacaciones. Puede que los que realmente estén de vacaciones sean los poderes públicos, que como poder que son pueden tomarse vacaciones los tres primeros meses del año y dejar a 18.869 familias sin casa para toda la vida y no entre quince días y un mes como se solía hacer antiguamente para cambiar el piso de la ciudad por el apartamento en la playa. Me pregunto si después de estos casi 40 años de Constitución, cada artículo de la Carta Magna ha servido al conjunto de la sociedad o ha terminado por ser papel mojado, en algunos casos mojado por las lágrimas vertidas por cientos y cientos de desahuciados o también empapado por la humedad ambiente que impera en los poderes públicos. Y ya saben lo que pasa cuando hay humedades, que luego salen manchas mohosas que despiden un aroma fétido y nauseabundo. Espero que el calor del verano evite las goteras que le están saliendo a los poderes públicos por incumplir lo que exige la Constitución Española. Aunque pensándolo bien, me da igual, yo me voy de vacaciones y a mí el mundo como si se acaba. Total, yo estaré flotando en las cálidas aguas de una isla paradisiaca del Caribe, que es donde solemos ir los que nos dedicamos a ejercer el poder público mientras el resto de humanos que viven en España sudan la gota gorda por el calor del verano o por la incertidumbre que provoca saber si al mes siguiente serán desahuciados. Qué chollo tiene el ser político. Lo dicho, que ustedes lo pasen bien. Yo, seguro.

Post data: Nos vemos (leemos) en Septiembre.

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