SEPTIEMBRE, SIEMPRE SEPTIEMBRE

En uno de sus libros, el psiquiatra Luis Rojas Marcos dice que la mayoría de las parejas rompen su relación amorosa en Septiembre, justo después del verano. Parece ser que nadie está dispuesto a perderse las vacaciones y es preferible dejar la asignatura que se suspendió meses antes para sacarla en Septiembre junto a las matemáticas, que por lo visto también es la otra asignatura con más índice de “cateados” del país. No veo la relación entre las matemáticas y el amor. De hecho, me parecen incompatibles, salvo cuando te da por contar el número de veces que eres capaz de alcanzar el orgasmo en una noche de amor. Que al principio del enamoramiento puedes llegar a contabilizar en cantidades de hasta dos dígitos, pero según va avanzando la relación, los dos dígitos son para contabilizar los meses que llevas sin consumar el acto. Pero volviendo al mes de Septiembre, ¿qué tendrá ese mes que es fin y principio de todo? Si lo pensamos fríamente, en Septiembre debería acabar el año, porque realmente es en ese mes cuando lo que tiene que acabar acaba y lo que tiene que empezar empieza, no como en Enero cuando no termina ni empieza absolutamente nada. En Septiembre terminan las vacaciones escolares y comienza el curso, también termina la estación de verano y comienza el otoño, terminan los contratos temporales y comienza el paro, y si también terminan por romper las parejas, por algo será. Y esto no lo digo yo, lo dice Luis Rojas Marcos que como psiquiatra, de cosas rotas debe saber un rato largo. Aunque yo creo que la razón es porque como el solecillo ya se ha ido, a nadie le apetece entrar nuevamente en calor con los sentimientos congelados y por eso no hay mejor momento que la vuelta de la playa para soltar de sopetón a tu pareja que mejor no deshaga la maleta. Así, en caliente, o en frío según se mire, con el sabor de la sal aún en la piel y el olor a aftersun todavía en la espalda. De este modo, con una maleta de ropa será más fácil sobrevivir las próximas semanas fuera de casa, aunque sea con ropa de verano. Nada más hay que salir a la calle estos días para darse cuenta de que el doctor Rojas Marcos tiene más razón que un santo. Nunca verás a tanto hombre en chanclas paseando por la Gran Vía más que en Septiembre. Las mías al menos me hacen juego con el bañador, pero reconozco que empieza a refrescar. Es lo que tiene Septiembre que enseguida se echa el otoño encima.

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