LA CRISIS AUTOMOVILÍSTICA

Parece ser que el sector automovilístico sigue sin levantar cabeza. De poco o nada han servido las medidas del Gobierno, los descuentos de las marcas o las rebajas del concesionario local por ser amigo de la casa. Las ventas van al ralentí, por usar un término del gremio. Si no se venden coches, tampoco habrá quien se quiera sacar el carné. Total, para qué, si no puedes conducir coche propio. Los monitores de autoescuela ponen al volante a un maniquí para no perder la práctica de la instrucción automovilística. No es broma. El otro día vi a un profesor enseñando a aparcar en batería a una mujer de polietileno vestida de arriba a abajo con ropa del Zara. El profesor no paraba de gritar que embragara despacio, pero la mujer no le hacía caso. No sé si porque era de poliespán o porque el concepto de “embragar” la tenía un poco confundida. A mí me pasó lo mismo cuando intenté sacarme el carné. La primera vez que escuché de labios del examinador el término “embragar”, me subí rápidamente las bragas (en mi caso los calzoncillos). Suspendí, claro. Pero volviendo al tema de la bajada de las ventas de coches, las ofertas y promociones están dejando paso acciones más agresivas para el consumidor con el objetivo de llamar su atención y por consiguiente de su bolsillo. La situación es tan desesperada que los propietarios de los establecimientos de distribución de coches han decidido dejar vehículos estratégicamente ubicados con las llaves puestas y el motor en marcha con la intención de seducir a algún ciudadano a meterse en su interior, pero ni con esas. Hasta las marcas “premium” y sus modelos de alta gama están que lo tiran. Si conduces actualmente un Seat Ibiza matriculado entre los años 1995 y 1999, los de BMW te lo cambian por un todoterreno modelo X5 y tú sólo tienes que pagar los extras que no vengan de serie, que en el caso del X5 casi mejor seguir con el Seat Ibiza y ya subes y bajas tú la ventanilla con la manivela. Los coches de importación son los que lo tienen más difícil aún. Si ya es complicado que el español medio se compre un coche alemán, imagínate un coche de Corea o de Japón. Con lo que tarda el taller en traer una pieza de repuesto de Alemania, cuando llegue la que tengan que pedir a Corea te ha caducado el carné de conducir. Puede que por esta razón muchas marcas de coches se estén pasando a la fabricación de otros productos, como el microondas, por ejemplo. Son tan baratos que cuando se rompe una pieza, adquirir uno nuevo es más económico que arreglar la pieza rota. Y aunque digan que se puede cocinar con ellos, sólo sirven para una cosa, para calentar. Podrían inventar uno gigante y meter al sector automovilístico dentro, así calentarían las ventas y miles de familias tendrían para comer cada día, aunque sean las que viven en Japón. Seguro que los ingenieros japoneses ya están pensando en ello.

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