DIOS CREADOR

Dios está en nuestros fluidos. Estoy convencido de ello. Cuando te suenas los mocos en invierno, ahí está Él. Al estornudar y lanzar a más de 150 kilómetros por hora un escupitajo por aspersión, ahí está Él. Si tu camiseta del gimnasio termina empapada en sudor tras hora y media de “spinning”, no pienses que es simplemente agua, es Dios en forma de líquido elemento.

En mi caso, como soy alérgico a los gatos, al marisco y a las gramíneas, me paso la mitad del día expulsando a Dios en todo tipo de fluidos habidos y por haber. Si un gato callejero se cruza en mi camino, centilitros de lágrimas comienzan a brotar de mis ojos (prueba irrefutable de que Dios es el creador de la vida animal terrestre). Si en la paella de los domingos, hay una gamba camuflada en un manto de arroz y termina por accidente en mi estómago, la reacción de intolerancia provoca que regurgite lo ingerido sobre el mantel (lo que hace convencerme de que los animales marinos también fueron obra de Dios). Si en el mes de Mayo, paseo por el parque del Retiro y la suave brisa matinal impregnada del aroma de las flores alcanza mis fosas nasales, los sucesivos estornudos espasmódicos lanzan una sustancia viscosa al vacío que termina por aterrizar en la espalda de inocentes paseantes a metros de distancia (lo que confirma que también la vegetación pertenece a la mano creadora de Dios Nuestro Señor).

A día de hoy no conozco a nadie que desee retener a Dios cuando estornuda o cuando llora. En ambos casos, acaba en un clínex que luego a su vez acaba en la basura. Si supieran lo que están haciendo, se lo pensarían dos veces. Pero tal y como dijo Jesús con caridad heroica al comenzar el momento culminante de su pasión: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. He de reconocer que hasta hace poco yo tampoco sabía lo que hacía. Pero la otra mañana al afeitarme, me corte en la barbilla y una gota de sangre emergió al exterior de la epidermis. Iba a taponar el corte con un pedacito de papel higiénico tal y como hago cuando me ocurre. Fue entonces cuando pensé que realmente puede ser cierto eso que dicen que Dios está en el interior de cada uno, en el fondo es sólo cuestión de forma. Ahora llevo barba.

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