LA MALA EDUCACIÓN

En estos momentos de dificultades laborales en los que para encontrar un puesto de trabajo digno hay que perder la dignidad, los hay que también pierden la educación. Los demandantes de empleo son los primeros que se ven obligados a perder la dignidad para cubrir la necesidad que supone llevar algo de pan casa, frente a los segundos que son los que pueden dar trabajo y lo que pierden es la educación sin necesidad ni obligación de hacerlo.

Un amigo de un amigo que lleva más de dos años desempleado (sin obtener recursos de ninguna fuente de recursos), a los que hay que añadir el año y medio que estuvo en paro (cobrando el subsidio correspondiente y del que apenas conserva un puñado de euros), me ha contado su experiencia en el difícil trabajo de encontrar trabajo. Además de sufrir en la autoestima el daño producido por el desgaste de no sentirse útil, lo que más le indigna es que pocos sean los que se dignen a responder a su demanda de empleo, aunque sea para responder negativamente. Su formación y extensa experiencia en el sector de la comunicación hizo que en primer lugar contactara con agencias de publicidad, estudios de diseño y departamentos de marketing de empresas relacionadas estrechamente con su perfil profesional. Según relató al grupo de amigos que compartíamos ánimos, de los 450 correos electrónicos que ha enviado con su currículum vitae (sí, han leído bien, 450!!!) dirigidos a personas con nombre y apellidos responsables de los recursos humanos de 450 empresas, únicamente 17 han tenido la delicadeza de responder a su petición de empleo. De las 17 personas que le respondieron ninguna fue para ofrecerle posibilidad alguna de colocación (la cosa está muy malita, es cierto), pero al menos sintieron la necesidad de ser amables, afectuosos, comprensivos y solidarios con la difícil situación que es la situación del desempleado. Si tenemos en cuenta que el sector al que se dirigía el amigo de mi amigo está especializado en ofrecer servicios creativos y asesoramiento en comunicación e imagen a sus clientes, lo que queda claro es que 433 empresas no tienen ni idea de la mala imagen que ofrecen cuando no se dignan a responder con educación a quien llama a su puerta para ofrecer excelente formación y años de experiencia que podrían incrementar la cuenta de beneficios a cambio de un puñado de euros. Puede que estén demasiado ocupados en ser educados con sus clientes (por ser fino y no decir lamiendo el culo) o con diseñar campañas publicitarias que nunca verán la luz salvo en los festivales de creatividad que tanto abundan y de poco sirven salvo para alimentar el ego de creativos con carencias afectivas. El caso es que el amigo de mi amigo ha decidido, como otros tantos profesionales cualificados en otros sectores, buscar la educación que no encuentra en las agencias de publicidad de España en las de otros países donde sí la hay. Estoy convencido de que si las empresas de publicidad fueran más educadas, menos talento cruzaría fronteras y menos mediocridad estaríamos obligados a digerir en forma de spot de televisión o cuña de radio.Va ser cierto eso que dicen que la mierda vende más.

 

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