MANSPLANNING

Dice la Wikipedia que “mansplaining” es un acrónimo de las palabras inglesas hombre y explicando. Es decir, “man” y “explaining”. El palabro, que aún no recoge el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, pero que acabará por hacerlo tarde o temprano ya que a pronto irá de boca en boca, se define como “explicar algo a alguien, generalmente un hombre a una mujer, de manera condescendiente o paternalista”. A estas alturas, estoy convencido de que más del 99,9% de las lectoras habrán experimentado una situación acorde con la definición, del mismo modo que también estoy convencido de que más del 99,9% de los lectores no recordarán si han sido “man explaining” en algún momento de su vida (por no decir en varios). Cuando se produce una situación “mansplaining”, al explicar lo que se quiere explicar se hace sin tener en cuenta que la explicada sabe más que el explicador (aquí no pongo la “/” porque siempre es de género masculino).

Exceso de confianza, despiste, lapsus…son algunas de las excusas que suelen argumentar quienes lo ejercitan con asiduidad para quitarse el marrón de encima al ser acusados de condescendientes con la parte contratante de la primera parte. Pero la realidad supera siempre la ficción y el “mansplainiamiento” (no busquen esta palabra que tampoco la recoge el diccionario de la R.A.E.), se usa para imponer la razón incluso cuando no se tenga, zanjar una conversación al sentir amenazado su protagonismo, anteponer la figura propia, o presumir de logros y valores muy por encima de la realidad. Aunque son las mujeres quienes más lo sufren en propias carnes y sobre todo en su estima, también es sufrido por aquellos que ostentan una condición inherente a su ser como los/las jóvenes, los/las inmigrantes, los/las refugiados, los/las extranjeros y tantos los y las como deseen añadir ya que es algo que afecta al ser humano en toda su totalidad planetaria.

El “mansplaining”, al igual que ocurre con cualquier otra forma de violencia, no entiende de estatus sociales ni de estatus económico ni de otro tipo de estatus salvo el que es entendido por aquel que lo descerraja al ver peligrar lo que únicamente él considera estatus y los demás consideramos una puta mierda, que es lo que es en realidad. Lo que no entiende quien lo practica, a pesar de dar explicaciones a diestro y siniestro con la intención de hacerse entender, es que lo que hace no tiene justificación posible, salvo las anteriormente mencionadas y que los demás damos entendidas de antemano.

En fin señores, que si alguna vez se da el caso de que una mujer les reprime por actitud “mansplainera”, háganselo mirar antes de que los demás (hombres incluidos) también les miremos, pero de frente y a los ojos.

Postdata: no busquen la palabra “mansplainera” en el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua porque tampoco existe aún. La R.A.E. por cierto, otro lugar que sólo ha admitido a 10 mujeres en 300 años de historia. Para hacérselo mirar también, ¿no?.

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