MATCH POINT

–Te he echado tanto de menos.

–Y yo a ti.

–Pero yo a ti más.

–¿Y cómo sé que me has echado de menos?

–Porque no he parado de pensar en ti todo el día.

–¿Y qué has hecho para echarme de menos, si puede saberse? Porque en mes y medio no he recibido ninguna llamada tuya, ni tampoco un mensaje en el buzón del móvil diciendo que no parabas de pensar en mí, ni tan siquiera un whatsapp preguntándome qué tal estoy pasando el verano. Nada de nada. Entonces, ¿cómo sé que me has echado de menos? O mejor dicho ¿cómo sé que cuando dices “te he echado de menos” es verdad o es mentira?

–Jó, tampoco es para ponerse así, decir “te he echado de menos” es un modo de decir que te he echado de menos.

–O sea, que cuando dices “te he echado de menos” es como si dijeras, “vaya verano más de puta madre me he pasado en la playa, tú ¿qué has hecho?”.

–Sí… más o menos…o sea no, quiero decir, que además de haber pasado un verano de puta madre en la playa, también te he echado de menos.

–Ah… ya lo voy entendiendo, si es así, yo también te he echado de menos.

–¿De verdad?

–Sí, no he parado de pensar en ti todo el día, mientras me tumbaba en la playa, mientras me echaba la siesta en la hamaca bajo las palmeras, mientras me tomaba un daiquiri y luego otro y luego dos más, mientras me ponían crema en la espalda, mientras brindaba con don Perignon viendo la puesta de sol, mientras cenaba langosta con vino de Burdeos, mientras me hacían el amor a la luz de la luna…quiero decir, que mientras imaginaba hacer todo eso, también te he echado menos, pero !!!desde la oficina que es donde he pasado encerrado todo el verano!!!

–Eres un cabronazo, ¿lo sabías?

–¿Quién yo?

–Sí, tú.

–Se puede saber por qué.

–Porque nadie que echa de menos alguien puede imaginar todo lo que imaginas haber hecho tú.

–Ah, ¿no?

–Pues no.

–Y cómo sé yo si tú me has echado de menos si ni tan siquiera te has molestado en saber cómo pasaba mis vacaciones en la oficina, mientras tú estabas tumbada en la playa, ¿eh?

–Pero no es lo mismo.

–Explícamelo, porque no termino de entenderte.

–Pues está claro, yo puedo pasar un verano de puta madre tumbada en la playa y ser capaz de echarte de menos todo el día, en cambio tú no puedes.

–¿Cómo que no puedo?

–No. No puedes porque somos diferentes.

–¿Qué quieres decir con que somos diferentes?

–Pues que somos diferentes, que no tenemos nada en común

–¿A dónde quieres ir a parar?

–Que si no tenemos nada en común, tenemos que dejarlo.

–¿Estás rompiendo conmigo?

–Sí, no acabamos de entendernos.

–Pero si acabas de decirme que no has parado de echarme de menos todo el verano y que no parabas de pensar en mí todo el día.

–Eso era antes.

–¿Antes de qué?

–Antes de saber que tú no me has echado de menos.

–No te entiendo.

–Yo tampoco te entiendo, por eso tenemos que dejarlo antes de hacernos más daño.

–Pero si eres tú la que me está haciendo daño a mí acusándome de que no te echado de menos, de que no te entiendo y de que somos diferentes.

–No me lo pongas más difícil, ya está siendo lo suficientemente duro para mí.

–Y ahora te vas a poner a llorar, ¿no?

–No puedo evitarlo, he puesto mucho de mí misma cada día que ha durado esta relación y tomar esta difícil decisión me dejará marcada para siempre, pero lo superaré.

–Entonces…esto es una ruptura en toda regla.

–Las reglas están para saltárselas, me lo dice mi profesor de tenis.

–¿Desde cuándo tienes profesor de tenis?

–Desde este verano, nos hemos conocido en la playa. Somos almas gemelas.

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