LA CIFRA DEL AMOR

Soy de letras puras. Ser de letras puras es lo opuesto a ser de ciencias puras. Entre ambos mundos hay un abismo, y en ese basto abismo es donde se sitúan los que son de letras mixtas y los que son de ciencias mixtas. Lamento decirlo así, pero estar en el medio es un quiero y no puedo, ni chicha ni limoná, ni blanco ni negro, entre Pinto y Valdemoro. En fin, que cuando lo que está en el medio recibe el nombre de mediocre, por algo será, ¿no?

A lo que voy, que los que somos de letras puras tenemos más razón que los que son de ciencias puras. Nuestras razones son 27. Las de ellos, en cambio, son sólo 9. Además de nuestras 27 letras, que son los oficiales con galones al mando de las palabras, los de letras puras disponemos de un ejército de comas, puntos, puntos y comas, dos puntos, puntos suspensivos, comillas, tildes, apóstrofes y otros signos de puntuación que serían lo que son los soldados al ejercito. Ellos marcan el ritmo, la pauta y el tono. Los de ciencias puras, por su lado, únicamente cuentan con 9 razones que son las cifras que van del 1 al 9.

Los de letras puras, que podemos argumentar con frases, conceptos e ideas cualquier tesis sobre la vida. Los de ciencias puras sólo pueden repetir los mismos argumentos numéricos una y otra vez. Es cierto que ellos también tienen sus propios signos de puntuación que transforman a los números en otras categorías inferiores como por ejemplo los decimales o los quebrados. Pero desde punto de vista más universal que existe que es el punto de vista cósmico de la universalidad del universo, la diferencia entre ser de letras puras y ser de ciencias puras es tan grande como la profundidad de un agujero negro (siempre y cuando tengan profundidad conocida, que lo dudo, ya que no habría cifra para definirla).

Basta poner a una persona de letras puras y a una persona de ciencias puras frente a frente para darse cuenta de que se producen evidencias que dejan en evidencia (valga la incorrección expresiva) la notoria disimilitud. Para un iletrado (entendiendo la definición de iletrado como la persona que no es de letras), el concepto “menos es más” proclamado por el arquitecto germano Ludwing Mies Van Der Rohe resulta imposible de comprender. En cambio, los de letras puras no sólo lo entendemos a la perfección, sino que nos parece poesía (disciplina propia de las letras puras que embellece la vida). Otro concepto que se les escapa a los puros de ciencia es el de “sinergia”, que según la definición de Wikipedia “refleja un fenómeno por el cual actúan en conjunto varios factores, o varias influencias observándose así un efecto, además del que hubiera podido esperarse operando independientemente, dado por la concausalidad, a los efectos en cada uno”. Es decir, nosotros podemos entender que la suma de 2 más 2 den como resultado 5, frente a una persona de ciencias puras que no concibe otra cifra que no sea 4.

Puede que sea por eso que los de letras puras tengamos más éxito en el amor que los de ciencias puras. Aunque no deja de ser paradójico que el poema de amor más bello jamás escrito lleve por título una cifra: “Poema número 20” de Pablo Neruda.

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