SI DIOS EXISTE, NO VIVE EN LA TIERRA

Si somos como somos, es por culpa de Dios Nuestro Señor que nos hizo a su imagen y semejanza. Disponiendo de toda la eternidad para hacer las cosas bien, me pregunto por qué emplearía sólo 7 días en hacer el mundo. Si hubiera dedicado al menos media eternidad a meditar y la otra mitad a hacerlo del mejor modo posible, probablemente ahora mismo no pasaría todo lo que está pasando en el planeta tierra.

Desde lo del desastre humanitario de los refugiados, hasta los innumerables casos de corrupción política de los que no se libra ningún partido de ningún país, pasando por las incontables guerras y los millones y millones de seres humanos que sufren en todos los rincones del mundo, podríamos decir que Dios no dedicó mucho tiempo a pensar lo que hacía antes llevarlo a cabo. Por no mencionar que tampoco puso mucho de su parte a la hora de hacer las cosas. Se limitaba a dar órdenes y a contratar a proveedores sin experiencia para que siguieran a pies juntillas sus requerimientos. “Hágase la luz”, dijo. Y la luz se hizo. Y claro, viendo lo que cuesta el recibo bimensual de Iberdrola, así quedó de mal. Después dijo “Háganse los animales”, y el proveedor comenzó a hacer animales a diestro y siniestro sin ninguna supervisión divina. Y claro, así salieron algunos pobres animalitos. Porque no me digas tú que el ornitorrinco o el pichiciego pampeano argentino son animales creados con mucho interés por Dios Nuestro Señor. Y para colmo, después de trabajar únicamente seis días seguidos, dedicó el último a descansar. El último y todos los demás, ya que no volvió a fichar en la oficina ni para ver si la labor creada estaba medianamente bien concluida.

Por eso, cuando alguien me suelta a la cara esa frase de “Dios dirá”, yo le digo que mejor no diga nada, no sea que le dé por abrir la boca y entonces suba el pan. Aunque, a la vista de los precios de la baguette y la hogaza, Dios lleva abriendo la boca desde que las pesetas dejaron de ser pesetas, que fue cuando los españoles perdimos nuestra soberanía monetaria, que es lo mismo que decir que regalamos la soberanía nacional a quien ahora nos la cobra a precio de euro, o sea, a 166’386 de las antiguas pesetas.

Para todos aquellos que confían en el poder de salvación de Dios Nuestro Señor, les recuerdo nuevamente que Dios nos hizo a su imagen y semejanza, por lo que podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que tal y como hemos salido, muy bueno haciendo cosas no era. También les recuerdo que nos puso en la tierra tal y como trajo a Adán y a Eva, es decir, en pelota picada. Que digo yo otra vez, que al menos, podía habernos puesto unos pantalones vaqueros y una camiseta, aunque sean del Primark fabricadas en una país en vías de desarrollo por manos infantiles en régimen de total esclavitud. Pero tampoco tuvo ese detalle. Por lo visto Dios tenía inquietudes artistico-escultóricas y para realizar su obra maestra, hizo al ser humano de barro, como si fuéramos un botijo. Y claro, así nos va. Y así estamos en el mundo, como botijo sin pitorro

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