SACO TERRERO

Se denomina saco terrero al saco hecho de arpillera o de lona con una medida de algo más de medio metro y que contiene tierra con el objeto de usarse como parapeto, y a cuyo amparo se refugian habitualmente los soldados. También posee utilidad diversa y alejada del ámbito castrense como por ejemplo elemento protector para impedir posibles daños, dique en embalsamiento de agua, o como contrafuerte en los muros de edificios o para evitar corrimientos de tierra.

En la guerra diaria, todos los seres humanos que estamos en conflicto, ya sea los unos contra los otros o cada uno consigo mismo, recurrimos a distintas formas de saco terrero para evitar posibles daños. En el caso del ser humano, el objetivo final puede ser impedir que sufra el alma, el corazón o los sentimientos en general, y prevenir que alguna emoción en particular cause más bajas que una bomba de racimo en una trinchera.

Los que amamos más la vida civil que la vida militar, no disponemos de mecanismos de defensa ni tampoco de ataque para contrarrestar la munición que hiere sin venir a cuento, especialmente las palabras del calibre 9 milímetros que salen de la boca como si fuera una escopeta de cañones recortados. De poco vale un abrigo de doble forro del Primark cuando alguien dispara una palabra certera que atraviesa el tejido dando a quemarropa de lleno en el corazón. Si al menos vistiéramos chaleco antibalas, la supervivencia estaría garantiza en un alto porcentaje, pero a los directivos de la cadena textil que usa manos infantiles para elaborar prendas al alcance de nuestro bolsillo, no les ha dado aún por ahí (aunque todo se andará). Cuando la demanda de chalecos “antipalabras” emocionalmente letales alcance un umbral susceptible de generar beneficios, será cuando las fábricas de Bangladesh incluyan en su catálogo la elaboración de prendas con tejido defensivo a prueba de ofensas lingüísticas. Yo por si acaso, me suelo quedar en casa. Llevo años llevando una vida “en toque de queda” para que ningún adjetivo lanzado por el mortero bucal de un hombre o una mujer hiera de muerte mi débil corazón. A falta de llevar chaleco “antipalabras”, cubro puertas y ventanas con las páginas de mis artículos como si fueran sacos terreros que evitan que las letras envenenadas se cuelen como perdigones.

Desconozco cual será la tipología de saco terrero que usted usa para evitar ser un damnificado más en el conflicto cotidiano, pero a mí me ayuda bastante escribir cada día un artículo. Espero que a usted el hecho de leerlos también le sirva para refugiarse de los miles de proyectiles que nos dispara la vida directos al corazón, que si no matan, nos dejan mutilados de por vida. Feliz domingo.

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