ME DUELE TODO

Si el jardinero riega las flores, me quejo del gasto de agua. Si el presidente de la comunidad de vecinos instala un ascensor para María, la nonagenaria del séptimo con un hijo discapacitado, me quejo por la molestia que supone la obra. Si la alcaldesa de mi ciudad-capital de provincias decide repintar los pasos de peatones, me quejo por tener que desviar el sentido de mi dirección al transitar cómodamente sentado al volante de mi Audi A6 color gris marengo. Si el agua de la ducha sale por la mañana a través de la grifería Villeroy&Boch con un par de grados por debajo de la tolerancia de mi epidermis, me quejo. Me quejo cuando hace sol, cuando hace frío, cuando llueve o cuando nieva.

Si mis empleados ponen mala cara cuando les ordeno hacer horas extras, la cara que yo les devuelvo es aún peor. Si en la noche de Navidad, en la noche de Reyes o en la de fin de año, no recibo lo que quiero recibir, me quejo. Si mi mujer no hace o dice lo que yo quiero que haga o diga, me quejo. Me quejo por ser demasiado guapo y demasiado feo al mismo tiempo. Me quejo por tener la estatura media europea y por no ser lo suficientemente alto cuando acudo como público a un concierto de mi grupo musical favorito. Me quejo de no ser rubio y de que el moreno de mi cabello no brille a pesar de aplicarle todo tipo de cremas, sérums y abrillantadores capilares en los que me dejo una pasta gansa. Me quejo por ser lo que no quiero ser y tener lo que no deseo tener. Si los domingos pierde mi equipo de fútbol, me quejo del entrenador. Si el delantero no marca en cada jornada, me quejo del entrenador. Si no hay motivos para quejarse del entrenador, me quejo de las decisiones arbitrarias del árbitro, del juicio de los jueces de línea y del cuarto árbitro. Si en el telediario de la noche hablan de política, me quejo. Si hablan de cultura, me quejo. Si hablan de deportes, me quejo de que no hablen más de fútbol. Si me escucho a mí mismo quejarme de lo mal que está el mundo que me rodea, también me quejo.

Me quejo por todo y de todo porque no estoy conforme con nada, empezando conmigo mismo. Puede que el problema sea precisamente ése, que como no soy feliz, todo lo que veo que hace feliz a los demás, a mí hace infeliz y por eso me duele el alma.

Si conocen algún tipo de terapia, díganmelo porque ya no puedo más. Pero háganlo por mensaje privado, por favor, que si no, me quejaré de ustedes.

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