A LA MIERDA EL PUTO FACEBOOK

Hagas lo que hagas siempre habrá alguien que se moleste, se disguste o se sienta ofendido. Da igual que los esfuerzos lleven al descubrimiento de una vacuna contra la devastación del Alzheimer, conseguir la fórmula de la eterna juventud o diseñar la estrategia político-económica que arrase con la inanición infantil en el mundo. Siempre, siempre, siempre habrá alguien para el que cualquier avance constituya un retroceso, cualquier descubrimiento una minucia y por supuesto, cualquier opinión una excusa para manifestar su ira a los cuatro vientos. Y para demostrarlo, nada mejor que echar un vistazo a los comentarios que vierte (por no decir vomita) mucha gente en sus perfiles personales de Facebook o en los perfiles de otras personas que ni siquiera conocen. Y cuando digo mucha gente, incluyo a conocidos, amigos de infancia, compañeros de trabajo, vecinos, allegados e incluso familia más cercana y menos cercana.

El otro día, sin ir más lejos, se me ocurrió responder a la pregunta “¿Qué estás pensado?” con la que Facebook amablemente nos invita a compartir nuestras emociones y escribí: “Estoy pensando en el día tan maravilloso de otoño que hace hoy”. Al instante, docenas de personas que identifiqué por nombre y apellidos y otras muchas a quien no identifiqué ni por su avatar, comenzaron a responder mi “¿qué estás pensando?” con su “¿qué están pensando ellos?”. La totalidad de las frases aludían al tema que aludía yo, es decir, al día de otoño, pero el sentimiento era completamente opuesto. “Para mí es un día de otoño de mierda”, “será un día maravilloso para ti, porque para mí no”, “métete tu maravilloso otoño por la rima que te quepa” son sólo algunos de los comentarios que encontré a los pocos minutos de responder con gentileza a la pregunta “¿Qué estás pensando?”.

Tras la experiencia nefasta de expresar libremente mi opinión, lo que realmente estoy pensando es en borrarme del Facebook. Total, sólo sirve para subir fotos de pies en la playa, ver vídeos de gatitos haciendo las cosas que hacen los gatitos y leer exabruptos de personas con las que jamás tendré relación, y si la tengo, dejaré de tenerla a causa de saber lo que piensan cuando nadie les ha pedido saber lo que piensan.

Lo malo del pérfido Facebook es que resulta imposible darse de baja. Todo lo que aparece quedará fétidamente expuesto en el universo de las redes sociales por los siglos de los siglos, amén.

Abogo por recuperar las corralas de vecindad, los descansillos de escaleras de vecinos y sobretodo el “¿Qué estás pensando?” de las barras de los bares. Al menos, en esos lugares puedes saber con quién estás discutiendo y devolver la opinión mirando a la cara. Y si no se llega a un acuerdo, estoy convencido de que después de tres cañas y cuatro vinos se alcanza el consenso. Sin duda.

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s