LOS QUE MÁS LEEN, FOLLAN MEJOR

Perdón. En primer lugar quiero pedir disculpas por titular maquiavélicamente este artículo usando una conjetura para captar su atención. Lo he hecho intencionadamente con el objetivo que seducir a quienes no leen habitualmente mis artículos, entre los que estoy convencido de que no se encuentra usted, por supuesto, ya que usted lee y mucho, ¿verdad?

Si afirmo con rotundidad que usted no se encuentra entre quienes no leen mis artículos, eso querrá decir que es de los que lee y en consecuencia, de los que mejor folla (esto último lo supongo, ya que tampoco tengo pruebas fehacientes de ello, salvo que consulte a su esposa, esposo, pareja, amigo, amiga “follamiga-follamigo”, o al recurso humano que tenga usted a bien para sofocar sus impulsos sexuales).

En segundo lugar, también deseo exculpar de no leer mis artículos a los que tienen un deseo irreprimible de hacerlo, pero se lo impiden sus obligaciones personales. Entre ellos, están quienes por su jornada laboral, por los quehaceres domésticos o por las necesidades familiares, no terminan de encontrar el tiempo que requiere la lectura de este artículo, ni tan siquiera del minuto y medio que suele exigir leerlo.

En tercer lugar, deseo pedir perdón públicamente por haber redactado un titular en el que los verbos “leer” y “follar” están en la misma frase. Puede que parezcan incompatibles en el espacio y en el tiempo, ya que resulta complicado leer una página de la obra En busca del tiempo perdido de Marcel Proust, mientras por otro lado (literalmente) te están “leyendo la cartilla” si no cumples con las obligaciones propias de la pareja.

En cuarto lugar, demostrar mi más sincero arrepentimiento por emplear el término “follar” (tan vulgar, sucio, descriptivo y atractivo al mismo tiempo) cuando la propia Real Academia Española de la Lengua sugiere otros más adecuados a mi educación universitaria como copular, fornicar, ayuntar o aparearse.

Y en quinto y último lugar quiero aprovechar este momento y el arrebato de sinceridad que me invade para pedir disculpas a mi pareja por no haberle leído nunca en voz alta la obra Valentina de Guido Crepax, a pesar de que me lo ha pedido en innumerables ocasiones y muchas de ellas arrodillada ante mí (ustedes ya me entienden).

Como decía Aristóteles: veritas magis amicitiae (la verdad es la mejor amiga). Por eso, cuantas más amigas de verdad tenga usted, más posibilidades tendrá de follar. Y si por añadidura son aficionadas a la lectura, follarán mejor. Por esa razón, consulte antes quién lee mis artículos y garantícese un buen revolcón.

Al final, el título de este artículo no va a ser una conjetura tan maquiavélica, ¿verdad? Feliz fin de semana, a todos y todas.

 

 

 

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