EL EMPUJONCITO

Llevo un tiempo, siete años concretamente, sin fumar, yendo al gimnasio lunes, miércoles y viernes. Cada fin de semana corro 20 kilómetros (diez kilómetros el sábado y otros diez el domingo). Madrugo a las 5 de la mañana. No ingiero grasas animales, ni vegetales, y apenas hidratos de carbono. Voy andando al trabajo y vuelvo del trabajo andando (en lugar de coger el transporte público). Dono un 10% de mi sueldo a causas benéficas. Leo dos libros al mes. Me cepillo los dientes tres veces al día inmediatamente después de cada comida. Recojo la mesa nada más terminar de comer y pongo el lavaplatos a continuación. Plancho la ropa (incluso los calzoncillos). Acudo a revisión médica una vez al año. Dono un litro de sangre cada 14 de junio (día internacional del donante). Pongo flores en las tumbas de mis seres queridos cada 1 de noviembre. Celebro la Navidad aún sin ser creyente. Hago regalos por Papá Noel siendo más de los Reyes Magos. Adquiero un décimo de lotería en el puesto de doña Manolita, aún sabiendo que no me tocará (ni doña Manolita ni ninguna otra doña que se tercie). Llevo en la solapa un lacito rojo a favor de la investigación del SIDA, otro lacito rosa a favor de la investigación contra el cáncer de mama, otro púrpura por la fibromialgia, y uno color naranja en contra del hambre en el mundo, un más a favor de la diversidad, otro en contra de la experimentación con animales y otro tantos por otras cosas más a favor y en contra que ni sé ni tampoco recuerdo. Leo la prensa a diario para saber cómo está el mundo en el que vivo. Respondo a mi jefe con amables palabras y finalizo mi intervención con una reverencia con tal de mantener mi puesto de trabajo (que la cosa está muy malita). Evito mirar a las mujeres directamente a los ojos, ni a ninguna otra parte de su cuerpo para que nadie me tache de salido-machista-viejo verde. He renunciado a ver a todos mis amigos, a beber con algunos de mis amigos y a fumar marihuana con unos pocos amigos. He vendido mi abono a los toros en las Ventas, renunciado a mi carné de socio del Real Madrid y borrado de mi mente la alineación de todos y cada uno de los equipos de fútbol con conforman la liga española, la Premier League y el Calcio italiano.

Llevo haciendo todo esto rigurosamente de modo disciplinario desde hace justo siete años; que son los años que han transcurrido desde que mi novia me abandonó argumentando que no la escuchaba, que no la hacía caso, que ya no recordaba las razones por las que se había enamorado de mí, que la magia se había esfumado, que no hacía nada por y para ella, y no sé cuantas otras cosas más que olvidé hace tiempo.

Todos necesitamos un empujoncito en la vida para dar el salto hacia adelante. El mío me lo dio mi antigua novia al abandonarme para no volver nunca más a saber de mí. Lo malo es que ahora que hago todo lo que me decía que hiciera para hacerla feliz, ella no está para verlo.

Así es la vida y así somos lo humanos. Raros, raros, raros.

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