CÓMO SABER SI TU NOVIA TE VA A DEJAR

Sé que mi novia me va a dejar porque cada día anuda más fuerte la bolsa del pan Bimbo. Desde hace unas semanas, también observo con perplejidad lo afilados que están los cuchillos de la cocina y que tampoco están en el lugar donde suelen estar, ni colocados como deben estar colocados. Los encuentro en el cesto de la cubertería junto a las cucharas y con el filo apuntando hacia mí en lugar de mirar al frente. Sé que mi novia me va a dejar porque sólo quien piensa en abandonar a alguien hace lo que está haciendo mi novia con los cuchillos y con el modo de anudar la bolsa del pan Bimbo.

A la última novia que me dejó (anterior a la que me va a dejar en breve) le dio por vaciar los botes de gel de la ducha. Después de los botes de gel llegaron las servilletas escondidas y, por supuesto, también el nudo imposible de la bolsa de pan Bimbo. Por eso sé que mi novia actual me va a dejar. También sé que pronto empezarán a desaparecer las servilletas y que tendré que usar jabón de manos en lugar de gel para ducharme cada mañana.

Como no es la primera vez que me pasa, ni tampoco creo que será la última, tengo la conciencia muy tranquila. No sé qué habrá visto últimamente en mí (o qué habrá visto recientemente en otro) para anudar más fuerte de lo normal la bolsa del pan Bimbo. En una relación, las palabras que no se dicen son las más importantes. Y son las más importantes porque no hay ganas ni valentía para decirlas. Es necesario interpretar los hechos para extraer conclusiones, tal y como hacen los protagonistas de la serie CSI cuando encuentran un sombrero junto a un cadáver decapitado y dicen: “un sombrero muy grande para un cuerpo sin cabeza”. Lo mismo me pasa con las evidencias que deja mi novia a su paso para decirme sin decirlo que está pensando en abandonarme por otro (o puede que por otra, o quizá por sí misma).

Esta mañana, mientras desayunábamos, me ha preguntado por qué vacío los botes de gel, y por qué escondo las servilletas, y por qué guardo los cuchillos mezclados con las cucharas, y por qué anudo tan fuerte la bolsa del pan Bimbo. “Pensé que eras tú quien lo hacía”, he contestado como única respuesta a todas sus preguntas. “Sólo un loco hace todo eso”, ha dicho mi novia mientras mojaba la galleta en el café. “Lo habré hecho sin darme cuenta”, he afirmado en voz baja pensando al mismo tiempo en cuánta razón tenían todas y cada una de sus palabras.

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