ÉTICA, ESTÉTICA Y POESÍA

La ética es el vidrio, la estética es la fibra de vidrio. La ética es la botella, la antiestética el tetrabrik. La ética es el contrato indefinido y la antiética el contrato a tiempo parcial. La estética es mirar, la ética observar. La estética es oír, la ética escuchar. La estética es correr, la ética pasear y la antiestética el “running”. La ética es el puchero, la estética la Thermomix. La antiética es lo políticamente correcto, la estética lo impolíticamente correcto y la ética simplemente lo correcto. La estética es la verdad a medias, la ética es verdad aunque duela. La verdad es ética en privado y antiestética en público. La ética es atea, la estética es laica y la antiestética es creyente. Creer es ético y estético. La antiestética no cree en la estética de la ética ni en la laicidad del creyente que ateamente cree en nada y todo a la vez. Cuando habla la ética, la antiestética calla. Si calla la estética, la antiestética grita. La antiestética brilla por su ausencia cuando la ética brilla por sí misma. La antiestética campa a sus anchas si la ética mira para otro lado (que suele ocurrir con más frecuencia de lo que nos gustaría y menos de lo que necesitaríamos).

La ética es el diálogo, la antiética el monólogo. La antiestética es la silicona que moldea estéticamente cuando no queda ética suficiente. Si la antiestética es mayoritaria la ética es revolucionaria y si es minoritaria, es estéticamente antirrevolucionaria. Una novela de autor desconocido de más de trescientas páginas es estéticamente antiético y en cualquier libro de Ruiz Zafón, Ken Follet o Ildefonso Falcones es éticamente rentable.

La diferencia entre estética y ética es cuestión de letras, que es lo mismo que decir que la física y la química son incompatibles como lo son el agua y el fuego. Pero, ¿acaso no quema igualmente el hielo que el fuego? ¿Acaso no se sufre del mismo modo cuando se golpea que cuando se es golpeado? La ética y la estética son lo que son por la interpretación de quien considera ético lo antiético o estético lo antiestético.

Y cuando la poesía se convierte en estética, no hay poeta o poetisa que sobreviva. Y sin poesía, ni poetas ni poetisas, la ética desaparece. Es entonces cuando sólo queda el vacío o la nada (que por otra parte, resulta muy estético desde el punto de vista ético).

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