MORIRSE DE RISA

Según la Wikipedia, el epitafio es el “texto que honra al difunto, normalmente inscrito en una lápida o placa sobre su tumba”. La palabra epitafio proviene del latín (un idioma muerto, ironías de la vida). El término epitaphium está compuesto a su vez por dos voces: epi que quiere decir “sobre” y taphos que quiere decir “tumba”. Curiosamente las dos voces tienen origen griego. Grecia, otro país a punto de morir asfixiado por la crisis económica (más ironías de la vida)

El epitafio es un puñado de palabras que constituyen la última voluntad del defenestrado y resumen en unas líneas la historia de toda su existencia. Es decir, es el eslogan del spot publicitario que ha sido su vida. De hecho, son muchos los epitafios grabados en lápidas de personajes que han pasado a la historia (literalmente hablando) que bien podrían servir como eslogan para marcas y productos anunciados por televisión que ni hacen historia ni pretenden hacerla (también hablando literalmente). Por ejemplo, en la tumba del actor John Wayne se puede leer el epitafio: “Feo, fuerte y formal”. Si esta frase figurara en los últimos segundos de un spot televisivo de estropajos funcionaría de igual manera, y estoy plenamente convencido de que la marca tendría garantizada la vida eterna en ventas del mismo modo que lo es la figura del actor norteamericano con más de 100 westerns a sus (anchas) espaldas.

En la misma línea destaca el epitafio de la tumba del premio Nobel de literatura gallego Camilo José Cela que dice: “Quien resiste, gana”. Una frase que serviría tanto para una marca de lavadoras o como eslogan de campaña de un candidato político en época electoral. Con la notable diferencia de que la lavadora sirve para dejar limpia la ropa sudada de los obreros, frente al político que lava el dinero sucio obtenido a través de comisiones por concesión de obra pública.

Para aquellas marcas que venden productos que no responden a las expectativas de los usuarios, ni cumplen con lo prometido en su manual de instrucciones, los directores de marketing de las grandes compañías de marketing y directores creativos de agencias de publicidad deberían tener en cuenta el epitafio del magnífico autor teatral español Enrique Jardiel Poncela que dice así: “Si queréis los mayores elogios, moríos”. La frase valdría de igual manera para las marcas como para sus directivos. Y si mi apuran, también valdría para muchos de los políticos anteriormente mencionados y que últimamente vemos entrando en la cárcel (lo digo desde el respeto, no me malinterpreten).

El artículo del próximo domingo lo dedicaré a las frases que aparecen en las esquelas. Otro fascinante mundo de óbitos en el que la dedicatoria de quien pasa a mejor vida nos hace reflexionar sobre el tipo de vida que estamos llevando los vivos en el momento presente. Descansen en paz (lo que resta de domingo, quiero decir, no vuelvan a malinterpretarme).

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