EL AMOR ES CIEGO (Y GILIPOLLAS)

 

Dentro de dos horas estoy citado en una cafetería del centro de la ciudad con la mujer con la que llevo ocho años de noviazgo. Se supone que “tenemos que hablar”, aunque supongo que quien realmente hablará es ella y yo seré quien escuche.

Cuando la mujer que ha sido el amor de tu vida durante ocho años se dirige a ti diciéndote “tenemos que hablar”, hay que temer lo peor (para mí), y lo mejor para ella (vuelvo a suponer). Por eso, para ir previendo lo que escucharán mis ojos antes que mis oídos, he tecleado en el buscador de Google “Frases para romper con tu novio” y así soportar del modo más estoico posible el grado de temperatura del agua que irá en el jarro que me lanzará a la cara mi novia.

Internet es la red de redes que ofrece docenas de frases para acabar de una vez por todas con la persona a quien se ha dejado de amar. Curiosamente, la inmensa mayoría de las frases están elaboradas para ser puestas en boca de ellas, que son las que siempre cortan la relación. No sé usted, pero yo no conozco a ningún hombre que haya roto con su pareja antes de que su pareja femenina haya roto con él previamente. Son ellas las que nos dejan siempre (aunque de este tema hablaré mejor en un futuro artículo ya que tengo sobrada experiencia).

A lo que iba, que hay frases de todo tipo y dimensión, aunque todas son del mismo color, es decir, marrón. Las hay marrón claro y también marrón oscuro que reciben el nombre de: “marronazo”. De entre todas, me ha fascinado la que dice: “Mis planes de realización personal son mi prioridad. Pronto encontrarás a otra chica que pase más tiempo a tu lado del que yo estoy dispuesta a pasar contigo. Sin duda”.

Luego hay otras que tienen la categoría anteriormente mencionada de marronazo y que rezan así: “Echo de menos mi soledad”.

O esa otra tan poética que dice: “Lo hago por tu bien. Tú eres un pájaro que vuela libre y yo te corto las alas”.

El caso es que tras dos horas y media esperando a que mi novia llegara a la cafetería donde estábamos citados, he recibido varios Whatsapp en los que se disculpa por su ausencia. Después de un primer mensaje en el que pide “perdón por no acudir a nuestra cita” y un segundo mensaje en el que masajea mi ego diciendo que soy “el hombre más maravilloso del mundo” y un tercero en el que “te mereces todo lo mejor”, ha llegado el temido mensaje que justifica la ruptura de nuestra relación. El mensaje dice así: “Soy lesbiana”.

A veces bastan dos palabras para demostrar que el amor es ciego. Y yo, el más ciego de todos.

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