COPIAR POR COPIAR

Hace un par de días, Carmen Lomana copió casi al completo para el periódico La Razón la columna que había escrito mi amigo Guille Viglione para su periódico El Diario Vasco dos semanas antes. Flipé en colores.

La Wikipedia dice de Carmen Lomana que es una “Spanish businesswoman, socialite and haute couture collector”. Como se trata de un texto extraído de la Wikipedia, lo pongo entre comillas para que quede claro que no es una definición propia. Y para que quede aún más claro que la definición está escrita en inglés, también la escribo en cursiva. Carmen Lomana, por su parte, ni entrecomilló el texto de Viglione ni tampoco lo escribió en cursiva para dar a entender al lector que todo lo escrito era de cosecha propia y en español de España.

Todos sabemos a día de hoy que copiar es lo más fácil del mundo. Basta con usar las teclas Comando C y Comando V del teclado del portátil para redactar una columna de opinión (usando la opinión de otra persona), y enviarla al periódico que te paga firmándola como original (tal y como ha hecho la “Spanish businesswoman”). Parece que el personaje emblema de la alta burguesía española ha caído muy bajo recurriendo al corta/pega. Aunque lo de cortar y pegar debe ser por su afición a la “haute couture”.

No voy a culpar a Carmen Lomana de usar de las teclas de su portátil como considere oportuno (dudando mucho de que sepa hacerlo). Pero por lo que sí voy a alzar la voz es por la incompetencia de los responsables de contenidos del periódico La Razón a la hora de permitir la publicación de un texto firmado sin haber contrastado anteriormente la verdadera autoría.

El caso de plagio de Lomana versus Viglione, me ha recordado al plagio del discurso de 2016 de Melania Trump versus Michelle Obama (busquen en Youtube, merece la pena verlo). No es que esté comparando a Carmen Lomana con Melania Trump o a Guillermo Viglione con Michelle Obama, faltaría más. Pero las carcajadas que me ha generado el plagio han sido las mismas. Conociendo como conozco el buen humor de Guille, tras el primer impacto causado por la sorpresa, habrá estado riéndose un buen rato de la bajeza que reina en la alta burguesía española y la gran altura de incompetencia que campa a sus anchas en las redacciones de algunos periódicos de tirada nacional.

Tal y como decía el genial Stephen King: “La imitación es la forma más sincera de elogio”. La cita se la he copiado al autor de Portland para cerrar este artículo. Y lo hago como creo que debe hacerse cuando se copia a alguien, es decir, entre comillas y mencionando siempre al autor. En primer lugar porque hay que reconocer la autoría de la originalidad. En segundo lugar porque soy admirador del escritor norteamericano. Y en tercer lugar porque por mucho que trate de elogiarle, jamás se me ocurriría copiar ni una de sus frases (aunque ganas no me faltan, del mismo modo que también copiaría a Guille Viglione si supiera escribir tan bien como él y tuviera la desvergüenza de Carmen Lomana).

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