INDEPENDENTISMO

He tomado la decisión de trasladar la sede social de mi amor a otro corazón. Tras los últimos acontecimientos acaecidos en el entorno más cercano y que ponen en evidente riesgo la viabilidad de mis emociones, el Consejo de Administración unipersonal de la empresa que dirige mi vida ha decidido por unanimidad inscribirse en un domicilio social con mejores condiciones que no fiscalicen negativamente cada uno de mis actos generando con ello un clima de convivencia inestable.

El distanciamiento progresivo, la tensión e incertidumbre, así como el cúmulo de desatenciones, junto a la desidia hacia los activos de mi persona, hacen inviable el desarrollo recíproco de cariño que estipulaba el convenio de afecto y sexo periódico firmado por ambas pares y que dio lugar a la relación.

El cambio de sede social a otro corazón estaría motivado por la protección jurídica ante el incremento inusitado de rencores, desprecios y otra serie de sentimientos tóxicos surgidos repentinamente en el territorio en el que actualmente se encuentra ubicado el sentimiento amoroso.

La estabilidad emocional, la seguridad afectiva y la demostración tangible de amor con besos, caricias, abrazos y otras muestras de carácter íntimo siempre han sido imprescindibles en nuestra unión para asegurar la sostenibilidad de la compañía, así como para mantener un nivel de producción de confianza constante y en crecimiento exponencial. Por estos motivos señalados que, a día de hoy, no ofrecen garantías de permanencia, el amor que guía mis actos personales se ve en la obligación corporativa de trasladarse, no sin pena y dolor, a otro corazón que le reciba con los brazos abiertos y donde ejerza libremente sus funciones en un ambiente de cordial estabilidad.

Esta es la razón que justifica mi declaración unilateral de independencia del romance que hemos mantenido desde el día en el que con nuestros labios firmamos el acuerdo tácito de compartir los días y noches de nuestra vida bajo el mismo techo y sobre el mismo colchón.

No desearía dar por terminada esta declaración unilateral de independencia sin aclarar que la estructura operativa de actos sexuales de mi compañía permanecerá activa de modo indefinido y próxima al territorio de tu cuerpo por si en un momento dado se desea un encuentro carnal de carácter esporádico que rentabilice con alto interés físico para ambas partes la amistad que nos une.

Atentamente,

El Amor Que Tuvimos, Sociedad Anónima.

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