ÉRASE UNA VEZ

Érase una vez, un hombre viudo que vivía en una casa muy humilde en la montaña acompañado de su único hijo de apenas dieciséis años.
De repente, un caballo salvaje apareció en sus tierras atraído por el pasto. Según manda al tradición del lugar, el hombre tenía derecho a quedarse con el caballo salvaje al no tener dueño conocido.

Qué suerte tienes, le dijeron sus vecinos, antes no tenías caballo y ahora tienes uno sin que te haya costado nada.

El hombre respondió con serenidad: No sé si es buena suerte, ya se verá.

Días después, en un paseo a lomos del caballo, su hijo adolescente sufrió una caída. Fruto del accidente, el joven se rompió dos huesos del brazo derecho. Qué mala suerte tienes, dijeron los vecinos al padre, el caballo que encontraste ha hecho que tu hijo tenga una desgracia.

No sé si es mala suerte, ya se verá, respondió nuevamente el padre con tono pausado.

Semanas más tarde, llamaron a filas a todos los jóvenes ante el inminente estallido de una guerra contra el país vecino. El joven, aún convaleciente de la caída del caballo, fue rechazado por los militares para acudir al frente de batalla ante la imposibilidad de empuñar un arma.

Qué suerte tienes, volvieron a decirle lo vecinos, el accidente del caballo ha librado a tu hijo de ir a la guerra.

El hombre volvió a contestar: No sé si es buena suerte, ya se verá.

Esta historia popular, que muchos de ustedes ya conocerán y podría continuar hasta el infinito y más allá, sirve para ilustrar la facilidad con la que se juzgan los acontecimientos sin tener en consideración la variable del tiempo.

El paso de los días, los meses e incluso de los años pone todo (y nos pone a todos) en un sitio y en un lugar determinado (a veces deseado, otras no). Y será la historia (nuestra historia) la que diga si lo que hacemos o dejamos de hacer en el momento presente es un acierto o un inmenso error. Hasta que llegue ese instante, sólo nos queda gestionar nuestra vida cada día como buenamente podemos y del mejor modo que sabemos dentro de nuestras posibilidades económicas y la capacidad física e intelectual. No le den más vueltas. Sean felices con lo que tienen hoy.

Si llegamos a tener buena suerte o no, ya se verá. Lo mismo le pasa a este articulo. No sé si es bueno o no lo es, ya se verá.

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