QUÉ RECORDARÁN TUS HIJOS DE TI

La primera vez que vi la nieve, lo hice en compañía de mi padre.

Él me enseñó a nadar, a abrir los ojos debajo del agua y a flotar en la superficie. Con él supe lo que es subirse a una bicicleta y pedalear sin miedo a caer. Leo por las noches porque él me leía por las noches. Amo el cine negro porque me llevaba a ver películas de cine negro todas las tardes de domingo. Si dos y dos son cuatro y cuatro y dos son seis y seis y dos ocho y ocho dieciséis, lo sé porque el primero en enseñarme a contar fue mi padre. Llevo zapatos con cordones porque al atármelos cada mañana pienso en él, porque fue él quien me enseñó a anudar lo que en la vida exige estar anudado.

Miro de frente, camino erguido, como sin sorber, me siento recto, mastico sin hacer ruido, toso hacia un lado, me cepillo los dientes después de cada comida, me sueno lo mocos sin hacer ruido, cedo el asiento en el autobús a las personas mayores, llamo a una puerta cerrada antes de entrar, pido permiso antes de pedir prestado, levanto la mano antes de preguntar o espero a que haya un silencio en la conversación para intervenir, no interrumpo a quien habla y, si lo hago, me disculpo por la torpeza tal y como mi padre me enseñó, desde lo primero hasta lo último.

Pienso en lo que hago, en aquello que he hecho y en lo que haré antes de hacerlo, y aún haciéndolo, lo hago sabiendo que está bien hecho, que es lo que hay que hacer y que se hace del modo mejor posible. Así fue como lo aprendí y como me ensenó mi padre que se hacen las cosas. Si no hay intento, hay derrota. Ni más ni menos. Así es como se lo vi hacer a mi padre y así es como lo hago.

El olor a pino evoca las mañanas de septiembre buscando setas en su compañía, por eso como níscalos cada mes de septiembre y salivo el resto de meses cuando un aroma a pino silvestre llega de repente a mi nariz. Llevo un cassete de Lole y Manuel en el coche que sólo escucho cuando viajo en coche al mismo lugar y por el mismo camino por donde viajaba de niño (yo en el asiento de atrás) y mi padre al volante cantando las canciones que cantaban Lole y Manuel.

Todo esto y mucho más me gustaría que recordaran mis hijos de mí. Pero no tengo hijos.

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