EL AMOR ES LA RESPUESTA

Todos me dicen que el amor es la respuesta, pero nadie ha escuchado cuál era mi pregunta. Considero que en cada pregunta está implícita la respuesta y que cualquier pregunta correctamente formulada contiene un 70% de su contestación. Quizá por eso nunca quise conocer las opiniones de los demás cuando quién está sobrado de dudas soy yo mismo.

Si se desea una respuesta afirmativa, basta con recurrir al maestro del romanticismo y esclavista vallisoletano José Zorrilla para saber que no es lo mismo preguntar “¿No es es cierto, ángel de amor, que en esta apartada orilla más pura la luna brilla y se respira mejor?” que preguntar “¿Desde cuándo es cierto, angel de amor, que en esta apartada orilla sea más pura la luna que brilla y se respire mejor?”

Sin ir más lejos, hoy he coincidido en el descansillo del portal de casa con un vecino. Digo que es vecino, aunque en realidad era la primera vez que le veía. Por su parte, él debe haberme visto en ocasiones anteriores porque al entrar en el ascensor, me ha preguntado con total seguridad: “¿Al quinto?”. Que cómo habrá sabido el piso donde vivo, si es la primera vez en mi vida que le veo, me he preguntado sin alzar la voz. El vecino ha supuesto que en la pregunta estaba implícita la respuesta y como nunca quise conocer las opiniones de los demás cuando el que está sobrado de dudas soy soy, he respondido que no, que mejor al octavo. El vecino ha arqueado las cejas a modo de asombro y tras presionar el botón del número ocho, ha mirado al techo al tiempo que el ascensor comenzaba su elevación hacia una altura inexplorada para mí.

Cuando hemos llegado a la octava planta, me he despedido del vecino desconocido con un airoso “Buenos días” y he bajado tres pisos por las escaleras (de puntillas, para no ser escuchado por nadie que realmente me conozca). Al entrar en mi apartamento de la quinta planta, se me ha escapado un suspiro. Ha sonado como cuando resuelves un gran enigma, es decir, una gran pregunta. De repente, he notado en mi interior la satisfacción de haber salvado mi amor propio.

Al final va a ser cierto que el amor es la respuesta. El amor a uno mismo, quiero decir.

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