PEQUEÑOS GRANDES PLACERES

Los «cinco minutitos más» en la cama por la mañana. Explotar las burbujas del papel burbuja. El vermú de los domingos. El olor a tierra mojada. Un masaje de pies. Rascarse la espalda (y que te la rasquen). Dormir del tirón. Los percebes. Una película de Woody Allen. Cantar en la ducha. El sabor de las cerezas. Hacer pis en el mar. Una botella de vino crianza. Montar en bicicleta. El disco que saca Van Morrison cada año. Pisar la nieve. El primer día de tu mes de vacaciones. Encontrar un billete de cinco euros en el bolsillo de un pantalón que no te pones desde hace dos años. Cruzarte por la calle con tu actor favorito. Que te den las gracias después de comprar en una tienda. La siesta. Soltar el aire que te oprime el vientre (o sea, tirarse un pedo). El puente de la Inmaculada (aunque seas ateo), el puente de mayo (aunque estés en paro) y el puente de la Constitución (aunque seas independentista). Que un extraño te desee buenos días a primera hora del día al sentarse a tu lado en el autobús. La nómina. El café de las once. Que te despierten a media noche para hacer el amor. Oler una rosa. Salir del trabajo a su hora. Un concierto en directo de AC-DC. Que pase la ITV el coche. Decir que no a una invitación de boda sin dar explicaciones. Un libro dedicado por su autor. Retozar en sábanas de hilo recién planchadas (no es imprescindible que sean de hilo, ni tampoco que estén planchadas). Un rayo de sol en la terraza de casa una mañana de sábado. Devolver al tendero el cambio de más que te ha entregado por equivocación. El tercio de cerveza en el chiringuito de la playa. Encontrar por azar un disco de vinilo de tu grupo favorito en un rastrillo de antigüedades y comprarlo (aun sabiendo que ya no tienes tocadiscos). Una ducha de agua caliente, bien caliente. Recibir una postal. Una mirada furtiva en el metro. Una onza de chocolate (o dos). Acariciar el lomo de un gato. Que te despierte tu pareja en mitad de la noche para hacerte el amor (otra vez). Hablar por hablar con quien apenas conoces. La tortilla de patatas. Un abrazo. Caminar descalzo por la playa. Que te paguen a tiempo una factura cuando trabajas por cuenta propia. Encontrar aparcamiento cuando deseas aparcar el coche. Ir al trabajo caminando. Las variaciones Goldberg. La primera cita tras el divorcio. Leer. Estar vivo.

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