EL FIN DEL VERANO

Cuando aumenta el calor en verano, en el telediario no hablan de otra cosa. Como si no hubiera noticias más importantes por ahí. Todos los informativos utilizan los mismos recursos para ilustrar audiovisualmente el ascenso del mercurio del termómetro. Desde conexiones con las capitales más calurosas (Sevilla nunca falla), hasta recomendaciones médicas para paliar la oleada de calor (con declaraciones de médicos en bata blanca), pasando por imágenes “refrescantes” de jovencitas bajo duchas de playa y ancianos abanicándose espasmódicamente sentados en un banco a la sombra del castaño de indias de un parque urbano. También hay que decir que los fallecidos por golpes de calor dan bastante juego a los periodistas. No hay año que no palme algún que otro jubilado. Aunque yo creo que, como están más que hartos de este mundo, aprovechan la época estival para irse al otro barrio sabiendo que el calor acelera la descomposición, lo que para ellos es como una teletransportación a 20 gigas de velocidad ADSL.  

Todos los años por estas fechas se repite la misma historia. Pero a los periodistas les falla la memoria y repiten constantemente las mismas frases hechas como si fuera el primer estío que sufre la humanidad. De todos los informativos, me quedo sin lugar a dudas con el de Matías Prats (hijo). Ese hombre es un poeta. Sus chascarrillos son marca de la casa. He pensado en escribir a la Real Academia de la Lengua y proponer su candidatura como miembro de honor justificando la propuesta gracias al enriquecimiento del idioma con sus frases ingeniosas y llenas de “chispa” (aunque el término exacto debería ser: “caschisposo”). Ahora mismo no me viene ninguna frase de las suyas a la mente, pero cuando lleguen las tres de la tarde, hora de emisión en antena de su telediario, no me perderé su intervención ya que soltará alguna “perla” digna de esculpir en mármol de Carrara. No importa que el tema de actualidad sea cualquiera de las mil y una guerras que asolan a las poblaciones más empobrecidas del planeta, o el incremento del paro, o el irreversible cambio climático o la extinción del lince ibérico. El gran Matías Prats (hijo) siempre obsequia a su fiel audiencia con un par de palabras de doble sentido que logra quitar el sentido a los televidentes. Puede que por esa razón los televidentes que ven su cadena no tienen sentido crítico. Y si algún resquicio permanece, él consigue hacerlo desaparecer en un periquete (qué palabra, “periquete”).

Me pregunto qué será de su informativo cuando se jubile. ¿Quién le sustituirá? Podrían contratar a los del Mundo Today o al Señor Barragán. No están a su nivel épico, pero también dan mucha risa. Y total, como lo de menos es la credibilidad periodística, los índices de audiencia seguirían estables y los espectadores no notarán la diferencia. Es lo que tiene el verano, que hace que todo nos dé bastante igual, desde lo que pasa en el mundo hasta el modo de informar. Lo único realmente importante es que bebas mucha agua y camines siempre por la sombra, no sea que el calor te derrita el cerebro, si no lo ha hecho antes Matías Prats (hijo).

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