RAFA NADAL

En el deporte del tenis se suman tantos puntos por los aciertos propios que por errores del rival. Bajo esta premisa, son muchos los aspectos de la vida en los que esta característica está presente aún sin necesidad de tener raqueta en mano o conocer el significado de «match point».

Pero lo cierto es que no debería ser así, ni en la vida, ni en ningún deporte. No hay nada más antideportivo que alcanzar la victoria cuando falla el contrario. Lo justo sería vencer por mérito personal en lugar de hacerlo por la desgracia ajena. El triunfo basado en el sufrimiento del prójimo no es una conquista plena al estar fundamentada en el dolor del otro.

¿Qué clase de valores inculca un deporte que otorga ventaja a una parte cuando la otra yerra? El afán de superación humana como principio ético del espíritu olímpico no puede erigirse sobre aquello que nos hace humanos, es decir, la equivocación. Equivocarse nos humaniza. El acto de errar nos convierte en mejores personas porque el acto del intento lleva aparejada la acción de fallar. Y el fallo es el modo pragmático más próximo a la excelencia al despejar el camino hacia la perfección. Ya lo dijo el científico e inventor Thomas Alva Edison, quien descubrió un único modo de crear la bombilla incandescente y 999 maneras de no hacerla.

Por esa razón, Rafa Nadal no es mejor persona por los 20 torneos Gran Slam que tiene en su haber, sino por incitar a sus rivales a cometer equivocaciones como sólo él sabe hacerlo en cada partido. Y su talento en la pista le honra, ya que convierte a sus rivales en mejores personas, o lo que es lo mismo, en mejores seres humanos. Si tomásemos a Rafa Nadal como referente en la vida, estoy convencido de que nos iría mejor a todos. Nunca es tarde para seguir sus pasos en la excelencia de instigar la equivocación del contrario. Basta con empezar a entrenar al ritmo en el que lo hace a diario como número uno del mundo en su especialidad deportiva.

 Les dejo este pensamiento en forma de pelota botando. Si hallan rival con quien jugar a debatir la parte de razón que existe en esta tesis sobre el triunfo del fracaso, procuren vencerle deportivamente. Es decir, por méritos propios y no por los fallos que pueda cometer.

Por otro lado, si gana usted, recuerde que los vencidos tienen la oportunidad de la revancha y llegado el momento, siempre afrontan la segunda vuelta con una mejor preparación intelectual. O lo que es más peligroso, como si se tratara de una venganza personal.

Que gane el mejor.

  1. arancha bravo

    En el tenis los errores del rival son en muchas ocasiones provocadas por su contrincante. Quién suma puntos tiene el doble y trabajo de buscar sus aciertos y provocar errores en el contrario, son las reglas del juego. En la vida, aunque hay gente para todo, sería agotador y muy cruel buscar el error del otro, bastante tenemos con intentar sumar aciertos en la nuestra.

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    • Juan Carlos Monroy

      Excelente reflexión Arancha. Siempre es controvertida la dicotomía sobre el éxito del fracaso versus el fracaso del éxito. Son conceptos que implican la suma de otros como por ejemplo el tiempo, la suerte o las circunstancias cambiantes. Puede que lo que hoy se vea como un fracaso mañana sea un completo éxito o viceversa. Muchas gracias por el tiempo de lectura y el comentario. Siempre es gratificante conocer las sensaciones que genera la lectura a los lectores. Supongo que esa es la intención de los articuentos. Feliz semana!

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