DIOS AHOGA PERO NO APRIETA

Existe un refrán muy popular entre los creyentes cristianos que dice que Dios aprieta, pero no ahoga. Otro dice que Dios está en todos los lados. Si juntamos que Dios no ahoga, y que Dios está en todos los lados, entonces Dios a mí me aprieta de cojones y por todos lados. Entre el pago de la hipoteca, la letra trimestral del coche, el seguro anual del coche, el recibo mensual de la guardería de los gemelos, el seguro de la casa, el seguro familiar de vida, el seguro médico, el retraso en el pago de las horas extra, los recibos de la luz-el agua-y-el gas, el impuesto de bienes inmuebles, la contribución municipal por la recogida de basuras, la manutención conyugal a mi exmujer, el interés de la tarjeta de crédito, el pago de la comunidad de vecinos, la factura del teléfono fijo, del móvil y del MovistarPlus, la comisión bancaria por domiciliación de recibos, el impuesto del valor añadido de productos y servicios que no deberían llevar impuesto del valor añadido… son tantas cosas las que me aprietan, que cada vez que pienso en ellas siento que me falta el aire, o quizás sea Dios el que me está ahogando por el cuello con su mano invisible, no sé.

Si es cierto eso que dicen los cristianos de que Dios nuestro Señor está en todos lados, está del lado equivocado. Los que aprietan, lo hacen como Él, es decir, sin ahogar del todo, pero casi. La palidez que muestra mi rostro no es debido a la falta de sol o carencia de vitamina D, es que me aprietan los huevos desde tantos sitios que ya no me sube la sangre al cerebro. Tampoco es que me quede mucha sangre después de la que me chupan cada mes los bancos en forma de domiciliaciones, recibos y un sinfín de pagos que abono religiosamente como si fuera creyente en lugar de ateo que es lo que soy en realidad.

Por otro lado, si es verdad que Dios nuestro Señor nos creó a su imagen y semejanza, la realidad demuestra que a unos les creo más a la semejanza de apretar y a otros a la imagen se ser invisible, como es Él. Los que no tenemos a nadie a quien apretar, nos apretamos el cinturón para llegar a fin de mes. Los que son de apretar, en cambio, se aflojan el cinturón para hacer hueco a todo lo que engullen y el sistema digestivo de su avaricia digiere sin dificultad.

Cada día estoy más convencido de que el mundo está mal hecho. Si Dios hubiera empleado más tiempo para hacerlo en lugar de 6 miserables días, y además hubiera puesto algo más de interés, no le habría salido la chapuza que le salió. Todo por su manía de estar en todos lados. Alguien tenía que haberle dicho que no se puede estar al mismo tiempo en misa y repicando. Qué poca profesionalidad.

 

 

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