AGUJETAS CEREBRALES

La vida humana está compuesta de dos facetas: hacer y pensar. Hay quien cree que ambas son incompatibles y su argumento se expresa en la frase: “o se está al plato o a las tajadas”, y suele acompañarse con “no se puede estar en misa y repicando”. Los hay que están convencidos de que es mejor hacer que pensar. Esa casta recibe el nombre “enganchados al trabajo” o workaholics, que dicho en inglés suena más cool. Los “güorkajolics” son aquellos que no saben vivir sin trabajar. Los hay que trabajan hasta fuera del horario laboral. Lo hacen, no porque necesiten el dinero que proporciona las horas extra, sino porque no saben hacer otra cosa o, mejor dicho, prefieren no pensar en otra cosa.

Por lo visto, los “güorkajolics” son felices únicamente cuando trabajan. Desde su punto de vista tienen razón, ya que el simple hecho de tener trabajo a día de hoy es para estar feliz o al menos loco de contento. Para esa clase de personas, la edad de jubilación no existe. Van retrasando año tras año su retiro del mundo laboral con la esperanza de llegar a los cien años ocupando el mismo puesto que llevan ocupando desde que alcanzaron la mayoría de edad legalmente necesaria para incorporarse al trabajo o para tributar a Hacienda, que es lo mismo. Lamentablemente quienes tributan a Hacienda de forma autónoma no son considerados por el resto de la humanidad como “güorkajolics” ni tampoco se tiene en consideración la felicidad que supone echarle horas al oficio. Lo hacen porque su vida es el propio oficio de autónomo. Tengo más amigos autónomos que amigos empleados por terceros. Y puedo confirmar que el poco tiempo que permite su oficio disfrutar de su compañía, no lo pasan hablando de su oficio sino de su familia. Es a la familia a la que le deben entrega y por la que se entregan en cuerpo y alma a su trabajo. Un autónomo no tiene vacaciones pagadas. Un autónomo, si no trabaja, no gana. Un autónomo paga impuestos puntualmente aunque a él no le paguen las facturas los proveedores y aunque el proveedor sea el propio Estado al que debe pagar impuestos. Si usted es autónomo/a sabrá perfectamente a qué me estoy refiriendo. Por esa razón, le agradezco enormemente (y más que a ningún otro lector/a), que haya dedicado un minuto y medio de su valioso tiempo a leer este artículo en lugar de estar produciendo para su empresa como emprendedor. Puede que el tiempo empleado en la lectura de este artículo le cueste varios euros. Por esa razón, deseo enormemente que le guste. En el caso de que no sea así, he de confesarle por anticipado que no podré reembolsarle el dinero (su tiempo) invertido, ya que no estoy dado de alta como autónomo y desconozco la legislación vigente sobre facturación entre autónomos.

Si no ha quedado satisfecho con el servicio prestado, o lo que es lo mismo, con el contenido del artículo, siempre pude renunciar a continuar leyéndome, o contratar los servicios de la competencia. Creo que Juan José Millás está muy demandado en el tema de los artículos. Eso sí, le costará más caro de lo que le cuesto yo, aunque a lo mejor puede pedirle que le facture en negro. Pídale también presupuesto. Por intentarlo que no quede. Todo sea por leer algo que sea de su interés y no le suponga mucho esfuerzo intelectual, que luego salen agujetas y no hay Dios que se las quite a uno de la cabeza.

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