LOVE IS IN THE AIR

¿Cómo le digo a la chica que me gusta que quiero casarme? Parece fácil, pero no lo es. Y aún más para alguien como yo, que la última vez que le pedí a una chica su mano acabé con ella estampada en mi mejilla derecha. Ésa es la razón por la que ustedes, queridos lectores y lectoras, entenderán mi reticencia a ofrecer la otra mejilla a día de hoy tal y como sugiere el manual de instrucciones cristiano del buen comportamiento católicoapostólicoromano.

La chica en cuestión no sabe lo mucho que me gusta. De hecho no sabe ni que existo. Pero ella para mí existe desde hace mucho. Existe en mis sueños, en mis despertares, en mis atardeceres y en mis amaneceres. No me la quito de encima ni cuando me ducho con agua caliente y aplico sobre mi cuerpo un gel especial de importación para no dañar pieles dermatológicamente sensibles como la mía. Desde el primer día que nos vimos, supe que sería la mujer de mi vida. Empleo la primera persona del plural, aunque en realidad debería usar la primera del singular ya que fui yo quien la vio primero sin que ella se diera ni cuenta. De hecho, yo creo que si siquiera me miró, lo que es aún peor porque no verte es una cosa, pero no mirarte es como si fueras invisible, que es lo que debo ser en este momento para ella, un ser invisible, o sea, que no existo para nadie más que para aquellos que me miran y al hacerlo también me ven y que casi siempre son mis pocos amigos y mi poca familia.

Para decirle a la chica que me gusta que quiero casarme, estoy haciendo un listado de frases originales. Me gustaría que fuera un momento inolvidable, como de un película de Tom Hanks y Meg Ryan. Un instante que permaneciera para siempre en su memoria y en la mía. En nuestros recuerdos. Unos segundos congelados en el espacio y el tiempo a los que recurrir cuando haya que superar un mal trago o cuando haya que devolver a la vida el sentido que ya tiene de por sí por el simple hecho de respirar, ver, oír y sobretodo, besar.

La lista de frases incluye expresiones como: “En la melodía del amor, tú eres mi mejor nota. Por eso quiero componer contigo una sinfonía que no termine nunca. ¿Quieres componer conmigo la partitura de la música que acompañe mi vida?”. Sí, lo sé, es algo cursi y hortera, bueno, en realidad muy cursi y muy hortera la he encontrado en internet, pero en internet todo es cursi y hortera. Si usted, estimado lector o lectora, tuviera a bien ofrecerme algún consejo para poder dirigirme a la mujer que absorbe mis pensamientos como si usara una pajita de las que ponen en el daiquiri, les quedaría eternamente agradecido.

No sé si finalmente voy a encontrar las palabras correctas para decirle a la chica que me gusta que quiero casarme. En cambio, decírselo a la chica con la que realmente voy a casarme no me ha costado ningún esfuerzo.

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